miércoles, 15 de diciembre de 2010

Sobre la pena de muerte.



Amnistía Internacional tuvo noticia de al menos 714 ejecuciones durante el año 2009, produciéndose la inmensa mayoría en Irán, Irak, Arabia Saudí y Estados Unidos. Sin embargo, este total no incluye las miles de ejecuciones que presumiblemente se consumaron en China. Además, se calcula que 2001 personas fueron condenadas a muerte en 56 países. Estas cifras son estimaciones mínimas; las cifras reales son, sin duda, mucho más elevadas.
No dispone de cifras de ejecuciones y condenas a muerte en China, donde se sigue aplicando tras un muro de secretismo. 
Entre los métodos de ejecución utilizados en 2009 figuran el ahorcamiento, por arma de fuego, la decapitación, la lapidación, la electrocución y la inyección letal.
La gran mayoría no tuvieron un juicio justo, y en muchas ocasiones tras un tiempo se denuestra la inocencia de algunos de ellos.
Siempre me ha surgido una duda, quien es mas criminal, el condenado por un crimen probado, o el que desde el sillon de su comodo despacho y a sangre fria es capaz de firmar la muerte de una persona. 

No se trata de demostrar quienes son ellos, si no de demostrar quienes somos nosotros.
La sociedad como un todo no puede permitirse arranques de locura y descontrol, debería ofrecer justicia, pero también debería ofrecer educación y equidad. El que rompe las reglas también debería recibir un castigo, pero ese castigo bajo ningún conceptpo debe ser la muerte.


Resumiendo:

1. Los errores judiciales. Las ejecuciones de inocentes siguen siendo una realidad frecuente en nuestros días. Con 75 de las 487 personas ejecutadas desde que en 1976 se restauró la pena capital. El record lo tenía Illinois, donde 9 de las 11 condenas fueron erradas.


2. Perversión de los fines del sistema penitenciario. Quitar la vida supone renunciar a la preeducación y reinsección social.


3. Injusta discriminación. La pena de muerte recae sobre la minoría de recursos económicos. Además esas personas están en peores condiciones para buscar una nueva defensa.


4. La inviolabilidad humana. Por muy grande que sea el nivel de degradación de una persona esta nunca pierde el derecho fundamental a la vida ya que este es en primero de los derechos humanos.