miércoles, 15 de diciembre de 2010

Otra silla vacia por Guillermo Fariñas.



Mientras todos estábamos pendientes del mundial de fútbol en el mundo pasaban mas cosas que quizás nos hayan pasado desapercibidas.
Un ciudadano cubano llamado Guillermo Farias, periodista, decidió poner fin a la huelga de hambre que había comenzado cuatro meses atrás, lo hacia porque había conseguido parte de sus objetivos, y que consiguiera aguantar con vida ha sido casi un milagro, y mas milagroso casi, por inesperado ha sido que se dieran las condiciones necesarias para que este hombre abandonara tan terrible sacrificio, mas de medio centenar de presos políticos en Cuba han sido puestos ya en libertad, gracias a este hombre que ha estado a punto de perder la vida, no significa en absoluto que la democracia que no existe y no existía antes llegue a Cuba y que haya conseguido recorrer todo el camino, pero es un rayo de luz, porque produce cierta desesperación pensar que a uno y otro lado de determinadas trincheras había gente que este final no les interesaba.
Bien es cierto que esta libertad se parece mas bien a un destierro porque este tipo de libertades a medias también son propias de las democracias que tanto exigen, hay esta el caso de Guantánamo, con presos liberados sin cargos contra ellos, también tendrán que irse a vivir a un tercer país.
Hacen falta más espejos, mas para unos que para otros pero todos tenemos que mirarnos.
Hoy había otra silla vacía para la entrega del premio a la libertad de conciencia que otorga el Parlamento Europeo.